Cuando los tiempos son duros solo los duros caminan, así lo aprendí y así lo entendí a mis 35 años, no por este episodio que estoy segura que también pasara y me tocara aprender de el, sino porque la vida dispara desde donde menos esperes, constantemente, insistentemente y a veces implacablemente.
Desde mi única publicación que pude realizar, la vida me cambio por muchos meses; un año batallando junto a mi padre contra un cancer que fue implacable, donde al final el hombre que junto a mi madre me dio la vida, hoy ya no esta entre nosotros.
Entonces reflexionando las cosas tienen su tiempo, la energía fluye, unos caminos se abren y otros se cierra, que apresurando las cosas nunca se dan y si se dan no salen bien...
Con esta experiencia la paciencia vino a mi, disfrute cada segundo que nos regalo la vida junto a el y agradecí a Dios por lo vivido.
¿Que aprendí de el?
Que en la vida debo ser fuerte, que siempre debo dar a los demás sin esperar nada a cambio, que mi trabajo debe ser limpio, sin tachaduras, que del tropiezo siempre tengo que reflexionar y cuando no tenga razón ser humilde para aceptar las cosas.
Quisiera haber tenido un poco mas de tiempo, no se tan cuadriculada y organizada y relajarme mas con el, dejar el trabajo de lado y que nuestras conversaciones fueran mas triviales... eramos buenos planeando y sacando cuentas... creo que me entreno sin darme cuenta... pero igual soy feliz por mis 35 años junto a el.
Desde donde te encuentres GRACIAS padre y espero que en la próxima vida volvamos ser padre e hija y tener la oportunidad de no dejarnos absorber tanto por el trabajo y disfrutarnos más.
TE AMO💖